martes, 30 de julio de 2013

Reflexión de proceso de animación lectora

Reflexión de proceso de animación lectora:

La historia del pequeño Bábachi (Helen Bannerman)

        A continuación realizaré una reflexión en torno a la actividad de animación lectora realizada descubriendo los aspectos positivos y negativos tanto de la planificación como de la práctica.

      Lo haré respondiendo las siguientes preguntas:

¿La planificación cumplió tus expectativas al momento de realizar la actividad?

     La animación lectora cumplió en gran parte las expectativas que tenía, ya que los objetivos de la actividad se concretaron en su mayoría. Las alumnas disfrutaron mucho de la lectura del cuento, se veían interesadas y concentradas en la historia, escuchaban en silencio y participaron activamente respondiendo las preguntas. Sin embargo respecto a mi desempeño hay algunos aspectos que me dí cuenta que podrían mejorar. Al revisar el video me percaté que si bien hice alusión a la autora olvidé decir su nombre y al momento de dar vuelta las páginas a veces me demoraba un poco en hacerlo, lo que interrumpía en parte la narración. Pero en general a pesar de eso quedé muy contenta de  verlas gozar del momento de lectura, lo que era mi mayor anhelo.


¿Qué conocimientos previos ayudaron a la realización de la actividad?

    En la realización de la actividad me ayudaron mucho los conocimientos previos y la experiencia previa en animaciones lectoras. Respecto a la experiencia previa me favoreció el hecho de conocer a la audiencia, ya que quincenalmente les leo cuentos en la biblioteca. En relación a los conocimientos previos me sirvió mucho haber enriquecido mis nociones de aspectos importantes a tener en cuenta al momento de la lectura con fundamentos teóricos leídos a lo largo del módulo. Me sirvieron mucho algunos consejos prácticos que plantea Trelease (2005) en su Manual de la lectura en voz alta. 
"Si lee álbumes, asegúrese de que todos los niños puedan ver las ilustraciones fácilmente" (165).

"Sea muy expresivo al leer; si es posible, varíe su tono de voz de acuerdo a los diálogos" (166).

"No lea historias que usted no disfrute. su disgusto podría ser notorio y afectar su propósito" (169).

¿Qué aprendizajes obtienes luego de planificar y poner en práctica?
     Después de haber puesto en práctica lo planificado me doy cuenta de que a pesar de tener la actividad programada con anterioridad es importante saber adaptarse a lo que ocurre en el momento. Es decir, improvisar en lo que suceda al leer y sobre todo disfrutar del texto como si fuera primera vez que lo leyéramos. También soy una convencida de que para hacer buenas animaciones lectoras es importante escoger un texto que a uno le guste, porque esto se refleja en la lectura y en el interés que ponemos en ella. Reconozco que me sirvió la corrección de la planificación para modificar lo que tenía planeado en principio, ya que decidí eliminar la audición de la canción de “Mazapán” porque alargaba mucho la actividad y se alejaba un poco de mi objetivo principal.

Y para finalizar creo bueno reflexionar lo que plantea Lluch: "Un buen libro siempre es especial, suscita en el lector la memoria de sus conocimientos previos, de lo que ha vivido y leído, para interpretar lo que está leyendo y darle sentido" (2009:42).         
                  

Bibliografía

Lluch, G. (Coordinación). (2009) Cómo reconocer los buenos libros para niños y jóvenes. Bogotá: Fundalectura.


Trelease, J. (2005) Manual de la lectura en voz alta. Bogotá: Fundalectura.

lunes, 8 de julio de 2013

Experiencia personal de la lectura literaria


 
         A continuación expresaré mis primeras impresiones tanto intuitivas como emocionales que me surgieron luego de la lectura de diferentes textos.

Duerme negrito, Paloma Valdivia. FCE, 2012

         Mi primera impresión del libro fue al ver la ilustración de la portada con una mamá y su hijo negrito. De inmediato me trasladé al mundo infantil y me acordé de mis hijas. Sin duda, este es un libro especialmente escrito para niños pequeños, ya que está fabricado utilizando un material y formato especial para ellos. Sus páginas son de cartón duro y el tamaño de la página es adecuado para que lo puedan manipular. Me gustó porque sí bien está basado en una canción de cuna, puede ser leído a modo de historia para los niños, no es sólo la suma de unos versos que forman un canto. No es el libro típico al cual estamos acostumbrados a presentarles a los niños. El texto me pareció sencillo pero a la vez muy profundo. Los niños pequeños que oigan esta historia no comprenderán del todo su mensaje, pero si podrán captar algo de lo que está implícito en las palabras, el mensaje en general. Las ilustraciones me parecieron bonitas, interesantes, muy propias de la autora que es a la vez ilustradora del libro. Son imágenes que en mi opinión pueden ser miradas una y otra vez con detención y siempre se descubre algo nuevo. Y ocurre lo mismo que señalé recién con el texto, ya que a través de los dibujos la ilustradora quiere enviar un mensaje a los niños y otro a los adultos. Cada uno lo interpretará según su edad y experiencia previa. Las ilustraciones se relacionan con el texto en el sentido que se apoyan y complementan. Además le permiten al lector ir situando las descripciones de lo que va ocurriendo y se va narrando. La propuesta que la autora nos entrega con el libro creo yo que es una nueva mirada a las canciones de cuna a través de ilustraciones y colores llamativos, con imágenes que no solo acompañan el texto, sino que también lo completan, lo cuestionan, hacen reflexionar al lector. La lectura de este libro es una buena manera de acercar a los niños al folclore, ya que se basa en una canción popular sudamericana. El texto que aparece es tan breve, que los versos pueden ser memorizados rápidamente por primeros lectores quienes luego los irán repitiendo al jugar a leer siguiendo las imágenes.

         Así como plantean Ojeda y Olavarría en su manual de Animación Lectora acerca de la importancia del contacto con los libros en la primera infancia:                             
“Es necesario darles todo el tiempo del mundo para leer, tocar, ver los libros, dejarlos que digieran la historia, los colores, las imágenes, las texturas, sin interrogarlos, dejar que se cree una intimidad entre el niño y el objeto, la palabra, la imagen. (2007: 7-8)

El increíble niño comelibros, Oliver Jeffers, FCE, 2007

         Mi primera impresión del libro cuando lo leí hace un par de años fue de ansiedad por abrirlo para saber lo que iba a encontrar dentro del texto y también de sorpresa al ir pasando sus páginas y enfrentándome a la historia que no podía parar de leer. Me gustó porque es un libro entretenido, llamativo, que cautiva tanto a los niños como a los adultos desde su primera página. Es una historia de ficción pero con rasgos de realidad que la hacen más cercana a los niños. El texto me pareció dinámico, ya que además de poseer cambios de tipos de letra se sitúa en diferentes lugares de la página, no es estático ni ubicado siempre en el mismo lugar.  El público infantil disfruta con esta soltura que usa el autor para ir narrando. Las ilustraciones me parecieron muy entretenidas, muy características del autor e ilustrador de la obra. Las imágenes están muy trabajadas y los fondos de página muy elaborados. Los colores utilizados no son todos muy iluminados, sino que hay tonos más bien oscuros, hecho que le otorga un carácter de mayor gravedad y seriedad a la historia a pesar de su ironía.Las ilustraciones están muy relacionadas con el texto por el hecho de que la lectura y las imágenes se complementan. La lectura debe ir alternándose de las palabras a las imágenes e ir volviendo una y otra vez, hay una gran interacción. La propuesta que el autor entrega con el libro es bastante novedosa. Como lo he podido comprobar en mi experiencia de encargada de biblioteca, este es un libro de éxito asegurado entre los niños. Los atrae mucho la historia, disfrutan con las ilustraciones y les causa mucha gracia lo que le ocurre al personaje.

“El niño que realiza una lectura placentera –no obligada- se sentirá con la libertad de interpretar aquello que lee y de construirse y comprenderse a partir de lo que un libro le dice” (2007:13).

 

Los misterios del señor Burdick, Chris van Allsburg, FCE, 1996

         Mi primera impresión del libro fue de expectación al leer el título, ya que éste no me decía nada acerca del posible contenido de la historia. La fotografía de la portada tampoco me permitió hacerme una idea clara de la obra que tenía en mis manos. Una vez abierto, el libro me gustó mucho porque lo encontré muy diferente a todo lo que había leído anteriormente. Los títulos, sus respectivos epígrafes e imágenes son muy provocadoras, nos dejan con deseo de completar las historias, de saber qué sucedió o sucedería. El texto me pareció irónico pero a la vez reflexivo. No dice nada pero a la vez lo dice todo. Las frases aisladas se van completando con los significados otorgados por la individualidad de cada lector y su experiencia. Las ilustraciones me parecieron muy atractivas, parecen realizadas por un verdadero artista. Atraen por su realismo y detalle, como si se estuvieran viendo fotografías tomadas en la cotidianeidad de la vida pero con un dejo de ficción.      Las ilustraciones se relacionan con el texto en un sentido de contraposición, de ironía intencionada. Lo que se lee en el texto no necesariamente se completa con la imagen, sino que por el contrario, da paso a un mayor enigma. La propuesta que el autor entrega con el libro es muy novedosa, ya que deja al lector con variadas incógnitas que no se resolvieron a lo largo de la lectura, sino que surgieron con ella. Sin duda un libro de éxito asegurado para trabajar con los niños la creatividad e imaginación en base a ilustraciones.

“… mientras más imágenes creadas por auténticos artistas se ingresen al archivador mental, más amplios serán los referentes, más posibilidades se tendrá de juzgar con acierto qué es hermoso y qué no, qué es de buen gusto y qué no lo es” (2007:14)


"El almohadón de plumas", en Cuentos de amor, de locura y de muerte, Horacio Quiroga, Andrés Bello

         Mi primera impresión del cuento la tuve en mi juventud cuando leí el cuento, no recuerdo si en enseñanza media o ya en la universidad. Sin duda fue un texto que no pasó desapercibido para mí, ya que era muy diferente al tipo de historias que estaba acostumbrada a leer debido a su trama. Hoy al volver a leer este cuento después de varios años me percaté de que recordaba el tema central que me había marcado mucho (específicamente el hecho de la mujer se desangrara a causa de un almohadón de plumas), pero había olvidado el resto de los detalles de la narración. Si bien considero que el cuento es un poco “macabro” para mi gusto y no es del tipo de historias que me atrae leer, disfruté de su lectura. A pesar de ya conocer el final, la descripción de los hechos y los personajes permiten “ver” lo que va ocurriendo al igual que una película. Para generar este suspenso el texto se construye de una manera ágil pero a la vez lenta, donde ocurren pocos hechos y se describen escasas situaciones. Sin embargo la angustia de la mujer se hace latente desde el primer párrafo. El lector no puede quedar indiferente a los guiños que hace el autor sobre lo que está sintiendo la protagonista. Debido a su trama este cuento lo destinaría a un grupo de adolescentes. Por su breve extensión es ideal para ser leído en voz alta a un grupo de jóvenes que sin duda quedará muy entusiasmado durante y después de la lectura con este relato que los cautivará con su sorprendente final. Incluso lo encuentro muy apropiado para trabajarlo con alumnos que son reacios a la lectura y que no están acostumbrados a este tipo de actividades, porque no creo que queden indiferentes tras la audición de este relato.

“… las actividades de animación a la lectura, son absolutamente eficaces en cuanto a que ayudan a superar miedos con respecto al libro y muestran las posibilidades de placer que ofrece la lectura” (2007:12).

      

       Y para terminar una profunda reflexión de Yolanda Reyes:

“Saber que la imaginación nos permite ser otros y ser nosotros mismos, descubrir que podemos pensarnos, nombrarnos, soñarnos, encontrarnos, conmovernos o descifrarnos en ese gran texto escrito a tantas voces por una infinidad de autores a lo largo de la historia, es el que le otorga sentido a la experiencia literaria como expresión de “nuestra común humanidad”” (2007:13-14)

                                                                                                                 

Bibliografía

Ojeda, C. y Olavaria, C. (2007): Manual de Animación Lectora.                                      http://www.fundacionlafuente.cl/docmentos/2009/09animación-lectora/

Reyes, Y. (2007) La casa imaginaria: lectura y literatura en la primera infancia. Bogotá: Norma