martes, 30 de julio de 2013

Reflexión de proceso de animación lectora

Reflexión de proceso de animación lectora:

La historia del pequeño Bábachi (Helen Bannerman)

        A continuación realizaré una reflexión en torno a la actividad de animación lectora realizada descubriendo los aspectos positivos y negativos tanto de la planificación como de la práctica.

      Lo haré respondiendo las siguientes preguntas:

¿La planificación cumplió tus expectativas al momento de realizar la actividad?

     La animación lectora cumplió en gran parte las expectativas que tenía, ya que los objetivos de la actividad se concretaron en su mayoría. Las alumnas disfrutaron mucho de la lectura del cuento, se veían interesadas y concentradas en la historia, escuchaban en silencio y participaron activamente respondiendo las preguntas. Sin embargo respecto a mi desempeño hay algunos aspectos que me dí cuenta que podrían mejorar. Al revisar el video me percaté que si bien hice alusión a la autora olvidé decir su nombre y al momento de dar vuelta las páginas a veces me demoraba un poco en hacerlo, lo que interrumpía en parte la narración. Pero en general a pesar de eso quedé muy contenta de  verlas gozar del momento de lectura, lo que era mi mayor anhelo.


¿Qué conocimientos previos ayudaron a la realización de la actividad?

    En la realización de la actividad me ayudaron mucho los conocimientos previos y la experiencia previa en animaciones lectoras. Respecto a la experiencia previa me favoreció el hecho de conocer a la audiencia, ya que quincenalmente les leo cuentos en la biblioteca. En relación a los conocimientos previos me sirvió mucho haber enriquecido mis nociones de aspectos importantes a tener en cuenta al momento de la lectura con fundamentos teóricos leídos a lo largo del módulo. Me sirvieron mucho algunos consejos prácticos que plantea Trelease (2005) en su Manual de la lectura en voz alta. 
"Si lee álbumes, asegúrese de que todos los niños puedan ver las ilustraciones fácilmente" (165).

"Sea muy expresivo al leer; si es posible, varíe su tono de voz de acuerdo a los diálogos" (166).

"No lea historias que usted no disfrute. su disgusto podría ser notorio y afectar su propósito" (169).

¿Qué aprendizajes obtienes luego de planificar y poner en práctica?
     Después de haber puesto en práctica lo planificado me doy cuenta de que a pesar de tener la actividad programada con anterioridad es importante saber adaptarse a lo que ocurre en el momento. Es decir, improvisar en lo que suceda al leer y sobre todo disfrutar del texto como si fuera primera vez que lo leyéramos. También soy una convencida de que para hacer buenas animaciones lectoras es importante escoger un texto que a uno le guste, porque esto se refleja en la lectura y en el interés que ponemos en ella. Reconozco que me sirvió la corrección de la planificación para modificar lo que tenía planeado en principio, ya que decidí eliminar la audición de la canción de “Mazapán” porque alargaba mucho la actividad y se alejaba un poco de mi objetivo principal.

Y para finalizar creo bueno reflexionar lo que plantea Lluch: "Un buen libro siempre es especial, suscita en el lector la memoria de sus conocimientos previos, de lo que ha vivido y leído, para interpretar lo que está leyendo y darle sentido" (2009:42).         
                  

Bibliografía

Lluch, G. (Coordinación). (2009) Cómo reconocer los buenos libros para niños y jóvenes. Bogotá: Fundalectura.


Trelease, J. (2005) Manual de la lectura en voz alta. Bogotá: Fundalectura.

lunes, 8 de julio de 2013

Experiencia personal de la lectura literaria


 
         A continuación expresaré mis primeras impresiones tanto intuitivas como emocionales que me surgieron luego de la lectura de diferentes textos.

Duerme negrito, Paloma Valdivia. FCE, 2012

         Mi primera impresión del libro fue al ver la ilustración de la portada con una mamá y su hijo negrito. De inmediato me trasladé al mundo infantil y me acordé de mis hijas. Sin duda, este es un libro especialmente escrito para niños pequeños, ya que está fabricado utilizando un material y formato especial para ellos. Sus páginas son de cartón duro y el tamaño de la página es adecuado para que lo puedan manipular. Me gustó porque sí bien está basado en una canción de cuna, puede ser leído a modo de historia para los niños, no es sólo la suma de unos versos que forman un canto. No es el libro típico al cual estamos acostumbrados a presentarles a los niños. El texto me pareció sencillo pero a la vez muy profundo. Los niños pequeños que oigan esta historia no comprenderán del todo su mensaje, pero si podrán captar algo de lo que está implícito en las palabras, el mensaje en general. Las ilustraciones me parecieron bonitas, interesantes, muy propias de la autora que es a la vez ilustradora del libro. Son imágenes que en mi opinión pueden ser miradas una y otra vez con detención y siempre se descubre algo nuevo. Y ocurre lo mismo que señalé recién con el texto, ya que a través de los dibujos la ilustradora quiere enviar un mensaje a los niños y otro a los adultos. Cada uno lo interpretará según su edad y experiencia previa. Las ilustraciones se relacionan con el texto en el sentido que se apoyan y complementan. Además le permiten al lector ir situando las descripciones de lo que va ocurriendo y se va narrando. La propuesta que la autora nos entrega con el libro creo yo que es una nueva mirada a las canciones de cuna a través de ilustraciones y colores llamativos, con imágenes que no solo acompañan el texto, sino que también lo completan, lo cuestionan, hacen reflexionar al lector. La lectura de este libro es una buena manera de acercar a los niños al folclore, ya que se basa en una canción popular sudamericana. El texto que aparece es tan breve, que los versos pueden ser memorizados rápidamente por primeros lectores quienes luego los irán repitiendo al jugar a leer siguiendo las imágenes.

         Así como plantean Ojeda y Olavarría en su manual de Animación Lectora acerca de la importancia del contacto con los libros en la primera infancia:                             
“Es necesario darles todo el tiempo del mundo para leer, tocar, ver los libros, dejarlos que digieran la historia, los colores, las imágenes, las texturas, sin interrogarlos, dejar que se cree una intimidad entre el niño y el objeto, la palabra, la imagen. (2007: 7-8)

El increíble niño comelibros, Oliver Jeffers, FCE, 2007

         Mi primera impresión del libro cuando lo leí hace un par de años fue de ansiedad por abrirlo para saber lo que iba a encontrar dentro del texto y también de sorpresa al ir pasando sus páginas y enfrentándome a la historia que no podía parar de leer. Me gustó porque es un libro entretenido, llamativo, que cautiva tanto a los niños como a los adultos desde su primera página. Es una historia de ficción pero con rasgos de realidad que la hacen más cercana a los niños. El texto me pareció dinámico, ya que además de poseer cambios de tipos de letra se sitúa en diferentes lugares de la página, no es estático ni ubicado siempre en el mismo lugar.  El público infantil disfruta con esta soltura que usa el autor para ir narrando. Las ilustraciones me parecieron muy entretenidas, muy características del autor e ilustrador de la obra. Las imágenes están muy trabajadas y los fondos de página muy elaborados. Los colores utilizados no son todos muy iluminados, sino que hay tonos más bien oscuros, hecho que le otorga un carácter de mayor gravedad y seriedad a la historia a pesar de su ironía.Las ilustraciones están muy relacionadas con el texto por el hecho de que la lectura y las imágenes se complementan. La lectura debe ir alternándose de las palabras a las imágenes e ir volviendo una y otra vez, hay una gran interacción. La propuesta que el autor entrega con el libro es bastante novedosa. Como lo he podido comprobar en mi experiencia de encargada de biblioteca, este es un libro de éxito asegurado entre los niños. Los atrae mucho la historia, disfrutan con las ilustraciones y les causa mucha gracia lo que le ocurre al personaje.

“El niño que realiza una lectura placentera –no obligada- se sentirá con la libertad de interpretar aquello que lee y de construirse y comprenderse a partir de lo que un libro le dice” (2007:13).

 

Los misterios del señor Burdick, Chris van Allsburg, FCE, 1996

         Mi primera impresión del libro fue de expectación al leer el título, ya que éste no me decía nada acerca del posible contenido de la historia. La fotografía de la portada tampoco me permitió hacerme una idea clara de la obra que tenía en mis manos. Una vez abierto, el libro me gustó mucho porque lo encontré muy diferente a todo lo que había leído anteriormente. Los títulos, sus respectivos epígrafes e imágenes son muy provocadoras, nos dejan con deseo de completar las historias, de saber qué sucedió o sucedería. El texto me pareció irónico pero a la vez reflexivo. No dice nada pero a la vez lo dice todo. Las frases aisladas se van completando con los significados otorgados por la individualidad de cada lector y su experiencia. Las ilustraciones me parecieron muy atractivas, parecen realizadas por un verdadero artista. Atraen por su realismo y detalle, como si se estuvieran viendo fotografías tomadas en la cotidianeidad de la vida pero con un dejo de ficción.      Las ilustraciones se relacionan con el texto en un sentido de contraposición, de ironía intencionada. Lo que se lee en el texto no necesariamente se completa con la imagen, sino que por el contrario, da paso a un mayor enigma. La propuesta que el autor entrega con el libro es muy novedosa, ya que deja al lector con variadas incógnitas que no se resolvieron a lo largo de la lectura, sino que surgieron con ella. Sin duda un libro de éxito asegurado para trabajar con los niños la creatividad e imaginación en base a ilustraciones.

“… mientras más imágenes creadas por auténticos artistas se ingresen al archivador mental, más amplios serán los referentes, más posibilidades se tendrá de juzgar con acierto qué es hermoso y qué no, qué es de buen gusto y qué no lo es” (2007:14)


"El almohadón de plumas", en Cuentos de amor, de locura y de muerte, Horacio Quiroga, Andrés Bello

         Mi primera impresión del cuento la tuve en mi juventud cuando leí el cuento, no recuerdo si en enseñanza media o ya en la universidad. Sin duda fue un texto que no pasó desapercibido para mí, ya que era muy diferente al tipo de historias que estaba acostumbrada a leer debido a su trama. Hoy al volver a leer este cuento después de varios años me percaté de que recordaba el tema central que me había marcado mucho (específicamente el hecho de la mujer se desangrara a causa de un almohadón de plumas), pero había olvidado el resto de los detalles de la narración. Si bien considero que el cuento es un poco “macabro” para mi gusto y no es del tipo de historias que me atrae leer, disfruté de su lectura. A pesar de ya conocer el final, la descripción de los hechos y los personajes permiten “ver” lo que va ocurriendo al igual que una película. Para generar este suspenso el texto se construye de una manera ágil pero a la vez lenta, donde ocurren pocos hechos y se describen escasas situaciones. Sin embargo la angustia de la mujer se hace latente desde el primer párrafo. El lector no puede quedar indiferente a los guiños que hace el autor sobre lo que está sintiendo la protagonista. Debido a su trama este cuento lo destinaría a un grupo de adolescentes. Por su breve extensión es ideal para ser leído en voz alta a un grupo de jóvenes que sin duda quedará muy entusiasmado durante y después de la lectura con este relato que los cautivará con su sorprendente final. Incluso lo encuentro muy apropiado para trabajarlo con alumnos que son reacios a la lectura y que no están acostumbrados a este tipo de actividades, porque no creo que queden indiferentes tras la audición de este relato.

“… las actividades de animación a la lectura, son absolutamente eficaces en cuanto a que ayudan a superar miedos con respecto al libro y muestran las posibilidades de placer que ofrece la lectura” (2007:12).

      

       Y para terminar una profunda reflexión de Yolanda Reyes:

“Saber que la imaginación nos permite ser otros y ser nosotros mismos, descubrir que podemos pensarnos, nombrarnos, soñarnos, encontrarnos, conmovernos o descifrarnos en ese gran texto escrito a tantas voces por una infinidad de autores a lo largo de la historia, es el que le otorga sentido a la experiencia literaria como expresión de “nuestra común humanidad”” (2007:13-14)

                                                                                                                 

Bibliografía

Ojeda, C. y Olavaria, C. (2007): Manual de Animación Lectora.                                      http://www.fundacionlafuente.cl/docmentos/2009/09animación-lectora/

Reyes, Y. (2007) La casa imaginaria: lectura y literatura en la primera infancia. Bogotá: Norma

viernes, 3 de mayo de 2013

¿Censurar, seleccionar o formar?


¿Existe la censura en la literatura infantil?

       Está claro que sí existe la censura en la literatura infantil. Tanto antigua como actualmente han habido libros que se han censurado por distintas razones de tipo políticas, religiosas e ideológicas.

En mi caso personal creo que estoy de acuerdo en que ella exista. No todo lo escrito para niños es realmente adecuado para ellos tanto a nivel moral y formativo como a nivel literario. Debido a esto los mediadores tenemos la difícil y compleja tarea de tomar decisiones en la elección de textos, sin olvidar en ningún momento que el fin último es acercar a los niños y jóvenes a la literatura.


¿Por qué existe? 

He ahí la gran pregunta a la que me veo enfrentada como mediadora cada vez que tengo la tarea de escoger obra literarias para fomentar la lectura en mis hijas y en mis alumnas. Según mi parecer, creo que más que estar preocupada de la censura debo estarlo de seleccionar los libros según mis valores y los que quiero transmitir en mi caso de mediadora como mamá y encargada de biblioteca. De ahí se desprenden las ideologías que busco en los libros que quiero presentarles a los niños. Esto no significa que desconozca las problemáticas complejas tratadas en algunos textos, sino que considero que podemos prescindir de algunas de ellas mientras los niños aún sean pequeños.

Más allá de la censura, debemos considerar los libros para niños ante todo como una expresión artística, como una experiencia estética. Este criterio debiera ser uno de los principales al momento de escoger las obras literarias. Seleccionar aquellos que respondan a una verdadera expresión artística y luego censurar según nuestras propias ideologías. Los libros infantiles tampoco deben ser una excusa para enseñar, tienen que ser literatura. Citando a Gianni Rodari: “Los libros nacidos de la imaginación y para la imaginación, sin embargo, permanecen, y a veces, hasta incluso se hacen más grandes con el tiempo. Se tornan en “clásicos””.

Como mediadores también debemos preocuparnos de seleccionar todo tipo de formatos, permitiendo así que cada niño se acerque a la literatura según sus intereses. No podemos dejar que alguno de ellos se sienta desmotivado por la lectura porque no conoce variados formatos y no se sienta identificado con alguno de ellos. La buena calidad de los libros influye de gran manera en la formación de los lectores. En la variedad de formatos no debemos aplicar censuras.

 

¿De qué forma se presenta la censura en la literatura para niños?

         La literatura pensada especialmente para niños es reciente, lo que de alguna forma explica que muchos textos que antiguamente eran censurados, en un principio no fueron escritos para ellos. Las razones de censura han sido muy variadas, y una de ellas ha sido por razones políticas. En ese caso los motivos pasan a ser más bien locales y temporales, ya que esa misma obra no atenta contra ninguna razón política en otro país o en otra época histórica.

La censura en la literatura infantil se presenta a través de los mediadores, quienes son los encargados de seleccionar aquellos textos que una vez que sean aprobados van a llegar a las manos de los niños. Cada mediador es el responsable de aplicar las censuras que considere apropiadas según las ideologías que tenga.

 

¿Qué obras han sido censuradas?

        A través de los años han sido censuradas varias obras literarias por diferentes razones. Algunas de ellas son: 

  • “Alicia en el país de las maravillas”, escrita por Lewis Carroll fue censurada por poseer animales que hablaban. Esto fue considerado aberrante, ya que ponía al mismo nivel hombres y animales. Así se transformó en un texto inaceptable para ser leído. Esto ocurrió en la provincia china de Hunan en 1931. 

  • “Los viajes de Gulliver” fue censurado en muchos países debido a los temas de corrupción política, los sentimientos anti–guerra y las injusticias de la colonización. Debido a esto el autor, Jonathan Swift, tuvo que publicar su obra en forma anónima.

  • “Harry Potter”, una saga de gran éxito en los últimos años a nivel mundial, no fue recibido en todos lados con la misma acogida. Si bien se pasó a ser uno de los libros más leídos en  la mayoría de los países, fue censurado en los Emiratos Árabes Unidos por incentivar la brujería. 

Los mediadores debemos seleccionar obras literarias, censurar aquellas que nos parezcan poco aceptables por diferentes motivos y así formar a nuestros niños y jóvenes a través de la literatura. Debemos incorporar aquellos textos que consideramos valiosos y que son un aporte indiscutible en la formación de las futuras generaciones.

Lo anterior implica un gran trabajo para quienes están dedicados al fomento lector, ya que deben estar atentos al surgimiento de nuevas obras para así ir incluyendo textos valiosos en su selección.

 

Fuentes consultadas:
“¿Cómo elegir un buen libro para niños? Algunas recomendaciones útiles” Venezuela. Banco del libro de Venezuela (Fanuel, Hanán Díaz, 1998)
 
“¿Por qué la literatura es también para los niños?” (Marcela Carranza, 2009)
 
“Libros prohibidos o censurados” (Fiebre azul, 2010)

lunes, 15 de abril de 2013

¿Qué es la literatura infantil?

                                                        
      Luego de haber leído a diferentes teóricos y conocer su visión sobre la literatura infantil, creo necesario realizar algunas reflexiones.
Comenzando por lo planteado por Gemma Lluch en su entrevista, concuerdo con ella en que la LIJ existe, que son textos creados y dirigidos a un público infantil o juvenil. También nos propone que hay libros que pueden ser leídos tanto por niños como por adultos, pero la diferencia está en que realizan distintas lecturas de lo leído.
       Los diversos autores concuerdan en la importancia de que los libros deben ser escritos pensando en los niños, no que caigan de casualidad en sus manos. Se puede ver así cómo se ha desarrollado una clara profesionalización de la literatura infantil.
Joel Rosell nos responde en su artículo al preguntarse qué es la literatura infantil: "Toda obra maestra de literatura infantil es el resultado de un descubrimiento, de una invención, de una revelación, de un compromiso del espíritu del autor - inevitablemente un adulto - con las esencias y posibilidades de lo humano que se revelan a través de los niños".
       Si bien para mí era literatura lo que se le quiere entregar a los niños a través de las palabras; creo necesario agregar también que en la actualidad no es solo a través de ellas, sino que el mensaje se entrega de múltiples maneras. Actualmente existe una gran diversidad de obras literarias infantiles con énfasis en lo visual. Claro ejemplo de esto son los libros álbum, que tienen gran acogida en el público, no solo infantil, sino también juvenil y adulto. La diferencia está en las distintas lecturas que cada uno le da a las imágenes según su edad y experiencia.
 
      La literatura infantil está pensada para ser gozada, disfrutada, para que la lectura se transforme en un placer para niños y jóvenes. Es así como podemos observar un claro desplazamiento del polo formativo al polo estético, lo que se puede apreciar en las distintas iniciativas de fomento lector.
Esto provoca que los niños busquen lecturas para complementar las propuestas escolares, quieren disfrutar con los libros y no les basta con lo que les proponen en el colegio. Están en búsqueda en el mercado literario, por lo que ahí es fundamental la mediación de padres, profesores y bibliotecarios para que accedan a buena literatura y no se desencanten con ella. Como mediadores debemos estar atentos a estas nuevas propuestas para guiar a nuestros niños en el camino literario.
     Un aspecto muy positivo de la literatura infantil en la actualidad es su amplia gama de producciones literarias que existen, lo que permite que los lectores tengan una gran variedad donde elegir. Esto nos confirma que no hay niños a los que no les gusta leer, sino que aún no han encontrado lo que les gusta leer.
      Tradicionalmente se consideraba la literatura infantil como un mundo de fantasía, pero las temáticas tratadas han cambiado, y muchas de las obras infantiles ocurren en la vida real, son problemáticas de la cotidianeidad lo que atrae a los niños, ya que se sienten mucho más cercanos a personajes que se parecen a ellos y que viven situaciones que a ellos también les podrían ocurrir.
En mi rol de mediadora como mamá, creo que el trabajo que realizo a diario con mis hijas está muy ligado a las tendencias actuales, donde el libro ha llegado a las primeras edades, siendo considerado como un objeto de manipulación. Mis niñitas tienen una gran cantidad de libros de género, para bañarse,  de imágenes, de escenas, entre otros; que les permiten ver la lectura como un hábito cercano y cotidiano, y sobre todo como un juego.
       En los últimos años la tecnología también tiene un rol muy importante en la divulgación de la literatura infantil y en las maneras que esta llega a los niños. Es posible ver cómo los autores infantiles la han tomado como una aliada en el propósito de acercar los niños al mundo literario. Ejemplos claros de esto los podemos ver en los cortos de obras literarias, en los cuentos animados como los realizados por Fernando Krahn o en la creación multimedia de Irina Neustroeva.
 
        La literatura infantil es indispensable para nuestros niños y para todos quienes algún día lo fueron y lo quieren seguir siendo. Es así como lo confirma Joel Rosell en su planteamiento:"...los libros para niños aportan a la literatura universal algo que de otro modo le faltaría, algo que explica por qué muchos adultos pueden apaciguar, alimentar, reconstruir o solazar su espíritu en una obra para chicos. Y ese algo es lo que, precisamente, confirma la fatal necesidad de existencia de la literatura infantil".
 
 
       Muy relacionado también con las palabras de cierre propuestas por  Liliana Bodoc en su discurso, quien afirma lo siguiente cuando  piensa en los niños:
"Posiblemente nos dirían que necesitan y agradecen que escribamos cada línea como si quisiésemos, aunque no sea cierto, cambiar el mundo. Y dárselos como nuevo para que puedan crecer" (246).




Bibliografía
Bodoc, Liliana. Literatura como discurso artístico. Actas de CILELIJ, Vol.2.244-246

Rosell, Joel. ¿Qué es la literatura infantil? Un poco de leña al fuego. Artículo tomado de: Revista Cuatro Gatos
http://www.cuatrogatos.org/articuloqueeslaliteraturainfantil.html

lunes, 8 de abril de 2013

¿Qué es para ti la literatura infantil?


        Al pensar en esta pregunta vienen a mi mente múltiples respuestas, pero también resuenan los versos de Gustavo Adolfo Bécquer:

¿Qué es poesía?, dices mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul.
¡Qué es poesía! ¿Y tú me lo preguntas?
Poesía... eres tú.

      Este mismo diálogo podría suceder entre un adulto y un niño, donde es el último quien interroga para conocer el significado de la literatura infantil. La literatura infantil es un mundo lleno de imaginación, fantasía, creatividad, sentimiento,
      Sin duda, infinidad de sensaciones que se entremezclan para dar paso a un texto fácil de comprender para los niños pero que los lleve rumbo a un camino de significados de la más variada índole a través de las historias vividas por los personajes.
     En mi caso, no creo que sea una literatura escrita solo para niños, sino que son obras pensadas para quienes los son y quienes lo fueron y quieren seguir teniendo una mirada creativa de la vida. Es una literatura que más que para niños, está escrita "por los niños", por lo que les queremos entregar a través de las palabras.
    Si la literatura se pudiera representar a través de los colores, la literatura infantil podría ser una arcoíris. Los tiene todos representados de la forma más bella posible.

     En mi caso personal, afortunadamente tengo recuerdos desde muy chica de cercanía al mundo de la literatura infantil. En mi casa siempre hubo muchos libros, los que formaban parte de nuestros juegos, de la vida diaria y de nuestras rutinas.Los libros eran muy cercanos a nosotros, podíamos tocarlos, hojearlos, mirarlos y leerlos una y mil veces.
     Bonitos recuerdos tengo de mi papá acercándonos al mundo de los libros, leyéndonos cada noche y poniendo voces a los personajes. Mi mamá por su lado tampoco se quedaba atrás, inventándonos una infinidad de historias frente a nuestra súplica: ¡Mamá, cuéntanos un cuento!
     Los viajes también se transformaban en un motivo literario, lo mismo ocurría en la sobremesa. El folclor poético siempre estuvo muy ligado a estos momentos de reunión familiar donde a modo de juego se hacían adivinanzas, trabalenguas y rimas.
     A medida que fui creciendo se fue haciendo conocida entre mi familia mi afición a la literatura, por lo que era muy común (y muy favorable para mí) recibir libros de regalo para los cumpleaños y Navidades.
      Era tanto lo que me gustaba leer que recuerdo un sueño que tenía de chica: vivir en una casa rodante llena de libros y tener todo el tiempo del mundo para leer. Ahora que ya soy grande, me he puesto más exigente con los sueños, pero el hecho de trabajar en una biblioteca infantil creo que cumple aunque sea en parte mi sueño de chica.
     Luego no me bastaban las lecturas escolares, siempre quería leer más. es así como recuerdo las visitas a la biblioteca municipal acompañada por mi mamá y mis hermanos. Además también eran múltiples las veces que yo iba a la biblioteca del colegio a pedir libros prestados. Como las bibliotecarias ya conocían mí interés por la lectura, me asesoraban en la elección de libros y me ponían al tanto de las novedades.
     Todos estos recuerdos se agolpan en mi mente al recordar en mi niñez mi relación con la literatura y me convencen de la importancia de los mediadores para acercar al niño a este mundo.
Como mamá es para mí un gusto promover la lectura en mis hijas sabiendo con certeza de lo agradecidas que estarán en el futuro de las posibilidades que tuvieron de cercanía con la lectura.
Al menos, en lo que respecta a la lectura, creo ser un ejemplo para ellas. Algo que podrán afirmar cuando sean grandes es que su mamá leía y se preocupaba de cultivar en ellas el amor por los libros.

    Como encargada de una biblioteca infantil, me siento afortunada de trabajar en lo que me gusta. de tener cada día el desafío de promover la lectura en los niños como el que alguna vez también fui. Nuestro rol es fundamental, un niño lector se acercó al libro a través de un mediador que se lo hizo posible, que lo entusiasmó, que lo encantó, que lo cautivó con ese mundo infinito llamado literatura.
    Como mediadora me he visto enfrentada a este gran y maravilloso desafío de encantar a los niños con la literatura, lo que me atrae mucho, pero que también me pone a prueba en la infinidad de posibilidades que ofrece el mundo de hoy. Siento que debo estar muy capacitada en las estrategias para el fomento de la lectura y actualizada en las obras literarias actuales. Esta es una de las razones por las que decidí estudiar este diplomado, para poder profesionalizar las actividades que realizo a veces por intuición.
    Considero muy necesario conectarse con múltiples mediadores de nuestro país que al igual que yo, quieren dejar la literatura como una legado en nuestros niños y jóvenes. Compartir experiencias es sin duda un tesoro que nos enriquece a todos.

   Creo que gracias a todo lo anterior hoy soy lo que soy, una enamorada de la literatura infantil.