lunes, 8 de abril de 2013

¿Qué es para ti la literatura infantil?


        Al pensar en esta pregunta vienen a mi mente múltiples respuestas, pero también resuenan los versos de Gustavo Adolfo Bécquer:

¿Qué es poesía?, dices mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul.
¡Qué es poesía! ¿Y tú me lo preguntas?
Poesía... eres tú.

      Este mismo diálogo podría suceder entre un adulto y un niño, donde es el último quien interroga para conocer el significado de la literatura infantil. La literatura infantil es un mundo lleno de imaginación, fantasía, creatividad, sentimiento,
      Sin duda, infinidad de sensaciones que se entremezclan para dar paso a un texto fácil de comprender para los niños pero que los lleve rumbo a un camino de significados de la más variada índole a través de las historias vividas por los personajes.
     En mi caso, no creo que sea una literatura escrita solo para niños, sino que son obras pensadas para quienes los son y quienes lo fueron y quieren seguir teniendo una mirada creativa de la vida. Es una literatura que más que para niños, está escrita "por los niños", por lo que les queremos entregar a través de las palabras.
    Si la literatura se pudiera representar a través de los colores, la literatura infantil podría ser una arcoíris. Los tiene todos representados de la forma más bella posible.

     En mi caso personal, afortunadamente tengo recuerdos desde muy chica de cercanía al mundo de la literatura infantil. En mi casa siempre hubo muchos libros, los que formaban parte de nuestros juegos, de la vida diaria y de nuestras rutinas.Los libros eran muy cercanos a nosotros, podíamos tocarlos, hojearlos, mirarlos y leerlos una y mil veces.
     Bonitos recuerdos tengo de mi papá acercándonos al mundo de los libros, leyéndonos cada noche y poniendo voces a los personajes. Mi mamá por su lado tampoco se quedaba atrás, inventándonos una infinidad de historias frente a nuestra súplica: ¡Mamá, cuéntanos un cuento!
     Los viajes también se transformaban en un motivo literario, lo mismo ocurría en la sobremesa. El folclor poético siempre estuvo muy ligado a estos momentos de reunión familiar donde a modo de juego se hacían adivinanzas, trabalenguas y rimas.
     A medida que fui creciendo se fue haciendo conocida entre mi familia mi afición a la literatura, por lo que era muy común (y muy favorable para mí) recibir libros de regalo para los cumpleaños y Navidades.
      Era tanto lo que me gustaba leer que recuerdo un sueño que tenía de chica: vivir en una casa rodante llena de libros y tener todo el tiempo del mundo para leer. Ahora que ya soy grande, me he puesto más exigente con los sueños, pero el hecho de trabajar en una biblioteca infantil creo que cumple aunque sea en parte mi sueño de chica.
     Luego no me bastaban las lecturas escolares, siempre quería leer más. es así como recuerdo las visitas a la biblioteca municipal acompañada por mi mamá y mis hermanos. Además también eran múltiples las veces que yo iba a la biblioteca del colegio a pedir libros prestados. Como las bibliotecarias ya conocían mí interés por la lectura, me asesoraban en la elección de libros y me ponían al tanto de las novedades.
     Todos estos recuerdos se agolpan en mi mente al recordar en mi niñez mi relación con la literatura y me convencen de la importancia de los mediadores para acercar al niño a este mundo.
Como mamá es para mí un gusto promover la lectura en mis hijas sabiendo con certeza de lo agradecidas que estarán en el futuro de las posibilidades que tuvieron de cercanía con la lectura.
Al menos, en lo que respecta a la lectura, creo ser un ejemplo para ellas. Algo que podrán afirmar cuando sean grandes es que su mamá leía y se preocupaba de cultivar en ellas el amor por los libros.

    Como encargada de una biblioteca infantil, me siento afortunada de trabajar en lo que me gusta. de tener cada día el desafío de promover la lectura en los niños como el que alguna vez también fui. Nuestro rol es fundamental, un niño lector se acercó al libro a través de un mediador que se lo hizo posible, que lo entusiasmó, que lo encantó, que lo cautivó con ese mundo infinito llamado literatura.
    Como mediadora me he visto enfrentada a este gran y maravilloso desafío de encantar a los niños con la literatura, lo que me atrae mucho, pero que también me pone a prueba en la infinidad de posibilidades que ofrece el mundo de hoy. Siento que debo estar muy capacitada en las estrategias para el fomento de la lectura y actualizada en las obras literarias actuales. Esta es una de las razones por las que decidí estudiar este diplomado, para poder profesionalizar las actividades que realizo a veces por intuición.
    Considero muy necesario conectarse con múltiples mediadores de nuestro país que al igual que yo, quieren dejar la literatura como una legado en nuestros niños y jóvenes. Compartir experiencias es sin duda un tesoro que nos enriquece a todos.

   Creo que gracias a todo lo anterior hoy soy lo que soy, una enamorada de la literatura infantil.



No hay comentarios:

Publicar un comentario